
Afrodita Pelo-Afro fue a estudiar, andando espasmódica y nervio-tranquilísticasamente (estaba muy tranquila, pero nerviosa a la vez, y no quería decir que estaba tranquila pero estaba nerviosa, pero enteranquilamente se nervioaseó, o al revés... ¿?) hacia la fuente donde había aguadeestudiantesbuenosalosquelesgustamuchojugaraquebebenagua-queesbuenaporquehacequelessalganmejorlosexámenesaunquedespués-seamentiraysepongantristesyseburlendeabroditaylehagancreerqueelagua-deestudiantesbuenosfunciona que se bebió para ser más lista. Afrodita Pelo-Afro es muy paranoica: tenía un papel en una mano, cogido con sus dedos redondos e inexistentes, con cuatro rayas y dos exclamaciones implantados en su papelera superficialistidad, que en realidad (en una realidad paralelística, donde la gentusca no es blancaconrayasgrises y tiene dedoslargosenterísticamenteexistencialesynoinventadísticosporuna-autoraparanoicaounaafroditaafrodística) significa que tenía los apu... tun... tararan... apuntitos... apuntados, ¿apunteros?, apuntísticos del examen para estudiar en su hoja, aunque en el dibujo (que pertenece al mundoparanoicoparalelodegenteblancaconmanosredondasydedostransparen-teciados) no se vea bien, sino que sólo se vean (ciertamente) cuatro rayas y dos signos de exclamación.
Disculpamos a los lectores este retorno a la eternacuotidianidad de las palabraseternasycuotidianas, que hacía un eternotiempocuotidianizadoyadetantotiempoqueera que no poníamos. En nuestro despiste (nos encontramos en otromundoparalelo enteramente fantasioseado, el de la gente que olvida las cosas importantías, que no importantes), las olvidamos.
[N. de A.: disculpad por los problemas de formato, pero es que si pongo las palabras largas de un solo tirón, el blog las muestra cortadas]






