Contando historias locas desde el año 2007

Esta es una comedia enrevesada, de personajes extraños y caricaturescos, donde se mezclan texto e imagen y la realidad se vuelve ambigua y absurda, teñida de sarcasmo y de surrealismo. Personalmente, recomiendo leer los textos en voz alta para evitar el riesgo de noentiendonadagracias.

PD: en el fondo, todo lo anterior no es más que palabrería para ocultar el hecho de que todo esto no es más que palabrería.

27/06/10

De cómo la muy honorable y excelente Papaya Pelo-Raya decidió construirse una real cabaña en lo alto de la montaña


Ocurriósele un día a nuestra muy amada y eternamente empalagosa Papaya Pelo-Raya (se aburría mucho) construirse una real y honorable cabaña en lo alto de la más alta montaña, pues su tan alto rango en la realeza Paranoica la obligaba a gozar de los más suntuosos banquetes y de los mayores y más inútiles lujos.

Fue entonces Papaya Pelo-Raya a casa del más rico, famoso e ingenioso constructor de cabañas de todo el reino de la Papaya Gigantesca y preguntóle:

¿No podrá usted, por casualidad, muy buen hombre, construirme una real cabaña en lo alto de la montaña? ―y él respondióle:

Poder puedo, mi real señora Papaya, pero querer no quiero si pagar no puede ―y respondió Papaya:

Construirla puede, pagarla puedo; ¿qué hacemos entonces, hombre bueno? ―la pelota hacíale con gran carisma, pues Papaya algo tenía dentro de la crisma.

Pidióle ella, pues pilla era, que el precio extravagantemente alto no fuera; y el hombre díjole, maldiciendo para sus adentros: “Por supuesto, mi princesa, por supuesto”.

Sin negar pedido alguno a la señora Raya, fue el hombre e hizo la gran cabaña; y pagóle ella, caradura y con alegría, un papayeuro y una mera cerilla.

El hombre marchóse con rabia y miedo, pues Papaya Pelo-Raya estaba muy contenta; se lanzó hacia adentro de su nueva tienda y leyóse un libro y tirólo al suelo.

Levantóse ella, alegre y rara, y cayóse todo como si fueran cartas: lanzáronse solas las paredes por todas partes y destruyóse la cabaña como con una bomba atómica extra potente con un poco de pedos de Cerdita y con nitroglicerina.

¿Dónde está el hombre, adónde se fue? ―preguntó Papaya alegremente (?). Acercóse el hombre, aún asustado: ella lanzólo por encima del tejado (N. de A.: ¿qué tejado?).

Aprenda ahora a hacer bien las cosas ―dijo Papaya con un bloc de notas (?)―, pues si no las hace como es debido, vendré y le daré su merecido!

Fin Forofín Fonfororón Barum Barím Bonbórorom. Pam.

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